En una reciente edición de la revista Qué pasa, Fernando Paulsen recomienda un libro que se ve buenísimo. Algún amigo que lea esto levantará las cejas: Pero qué cosas dices, Ricardo ¿la revista "Qué pasa"?, ¿"Fernando Paulsen recomienda"? ¿¡Pero qué estás leyendo, en qué te has convertido!? ;-) Bueno, quien piense de esta manera, juzgando el libro por el origen de la recomendación, sin valorar sus méritos propios, estará cometiendo un auténtico crimen contra la lógica. Y de eso precisamente trata el libro.
Crimes against logic por Jamie Whyte. El subtítulo promete: "Exponiendo los argumentos falaces de políticos, sacerdotes, periodistas y otros criminales en serie". No lo he leído aún, así que tampoco puedo juzgar la calidad del libro, pero si hacemos caso a las reseñas [*] parece que es una aproximación atractiva y con agudo sentido del humor a un tema que me interesa desde hace tiempo.
Partamos por definir qué son estos "crímenes contra lógica": "Una falacia lógica es la aplicación incorrecta de un principio lógico válido, o la aplicación de un principio inexistente." Sin embargo, "la presencia de una falacia lógica en un razonamiento no implica necesariamente nada acerca de la veracidad [o falsedad] de las premisas o de su conclusión: ambas pueden ser ciertas, pero el razonamiento no es válido porque la conclusión no se deriva de las premisas usando los principios de inferencia presentados."
Antes de conocer esta definición formal, por sí sola insípida, junto con todo el abanico de encarnaciones de un argumento falaz, tuve mis primeros contactos con la esencia de la cuestión en algunos foros en línea, donde la falacia lógica era moneda corriente para algunos y donde aprendí a costalazos que una vez incorporadas en un debate, las falacias son una maldición, sepamos o no que están ahí presentes.
Si las ignoramos, lo más probable es que induzcan a conclusiones erróneas e incluso falsas, pues si bien las falacias no son falsedades en sí (ésta es una confusión recurrente), las ocultan muy bien. Cuando las detectamos, perdemos valioso tiempo y energía depurando el debate en la forma y no en lo que realmente importa, en el contenido.
Ya sean motivadas por mala intención o por mera ignorancia, una conversación llena de falacias agota y desalienta pues uno siente que no lleva a ninguna parte que valga la pena, pudiendo incluso "quemarse" la discusión (es decir, que los participantes y la audiencia pierdan el interés) antes de llegar a buen puerto. Esto último hace que la falacia sea usada no sólo como arma de persuasión sino como una forma de aniquilar un debate sano para el mezquino beneficio de una parte interesada en que no se siga adelante.
Recogiendo lo que saqué en limpio de aquellos microscópicos debates y proyectándolo a las escalas más grandilocuentes del quehacer humano (tal y como lo pintan los medios y los libros de Historia, claro) me di cuenta que, lamentablemente, la falacia lógica es considerada moneda corriente y pan de cada día (pues, literalmente, da de comer) para muchos, demasiados para mi gusto. Probablemente a ti te pasa lo mismo y reconoces en tu experiencia varias de las cosas que he enumerado. Pues hemos sido testigos de que lo mismo ocurre una y otra vez tanto a escala interpersonal como en la esfera pública, en el discurso político, religioso y mediático al que se refiere el libro de Whyte.
Por todo lo anterior, me atrevería a afirmar que una falacia escupida intencionalmente no sólo es un crimen contra la lógica, así en abstracto, sino que también contra las personas, pues muchas veces se sustenta en la manipulación de sus emociones (en especial el miedo) y sus prejuicios, o sencillamente en el menosprecio a la inteligencia del interlocutor y la audiencia.
Es aquí donde cada uno de nosotros debe asumir su cuota de responsabilidad. Partiendo por la atención y el rigor que ha de colocarse al plantear los argumentos propios, y teniendo siempre la humildad de reconocer públicamente los errores de argumentación apenas se detectan.
Si eres moderador de un foro que se precie de ser serio, debes ser intolerante con los argumentos falaces. Curiosamente, en algunos foros es peor decir "mierda" que decir falacias. Es necesario explicitar en las normas del foro lo indeseable que son las falacias y por qué. La misma cosa si participas debatiendo en un foro, debes demandar a tus interlocutores y al moderador el mínimo de corrección lógica. Suficiente presión del grupo mantendrá a raya a los "criminales lógicos en serie". Pero más vale dejar los términos criminológicos para el ácido sentido del humor del libro de Whyte. Es muy importante no atacar a las personas en sí sino que remitirse a extinguir la plaga lógica que han dejado aflorar. Y, claro, donde dice "foro" también podría leerse "reunión", "asamblea", "comité", "mesa de trabajo" o cualquier otra instancia donde se intercambian argumentos.
Si eres un educador, en particular uno consciente de lo que significa formar el pensamiento crítico, el ramo "falacias lógicas" debiera ser materia no sólo obligada sino que extensiva e intensiva en tu currículo. Ten por seguro que si más personas tuvieran bien desarrollado su "detector de falacias", el mundo sería un lugar (al menos un poco) mejor para vivir y convivir.
Ni hablar de la responsabilidad de políticos, sacerdotes y periodistas. A ellos ya les han dedicado un libro.
Hay un límite en las responsabilidades, eso sí. Muchas veces la culpa no es tanto del que engaña como de quien se deja engañar y no hace nada para remediarlo. Así que... ¡Atentos!
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[*] Ver la reseña de Paulsen (quien muestra una aplicación práctica de las enseñanzas del libro en el caso de Piñera y su falaz defensa ante la SVS), los comentarios en Amazon, más ésta y esta serie de reseñas: 1, 2 y 3. Puedes profundizar más en el tema leyendo los artículos relacionados en Wikipedia y en el sitio http://www.usoderazon.com/.
miércoles, enero 31, 2007
Crímenes contra la lógica
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1 comentarios:
el más urgente crimen contra la razón es andar en auto en esta ciudad y despues quejarse de la contaminación y que las autoridades no hacen nada, etc...
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