jueves, diciembre 25, 2008

PowerPoint según Freud

La presentación secuencial no es un medio muy adecuado para describir procesos mentales complejos ocurriendo en distintos estratos mentales.

Sigmund Freud
Psicogénesis de un caso de homosexualidad en una mujer
1920


Vía Great Map

domingo, octubre 26, 2008

Políticos, científicos y volteretas


Cuando un político cambia de opinión, es un "inconsistente". Los políticos harán lo que sea para renegar de la virtud (muchos la vemos así) de la flexibilidad. [...] Candidatos demócratas a la presidencia [de EE.UU.] que alguna votaron a favor de la invasión a Irak basándose de buena fe en información probadamente falsa, aún se aferran a su error original por miedo a la terrible acusación: "inconsistente". Cuán diferente es el mundo de la ciencia. Los científicos en cambio granjean elogios cuando cambian de opinión. Si un científico no es capaz de dar un ejemplo de que alguna vez cambió de opinión durante su carrera, ¡es un cerrado, rígido, inflexible y dogmático! No es para nada paradójico, si lo piensas bien, que el prestigio en política y en ciencia empuja en direcciones opuestas.
Fragmento traducido de "A flip-flop should be no handicap" de Richard Dawkins.

El problema es que muchas veces se confunde la consecuencia entre palabra y acción con la consistencia de palabra en el tiempo. A veces se valora la "consecuencia" de alguien que ha mantenido el mismo discurso toda la vida (he aquí la confusión de términos), cuando en realidad se trata de algo digno de sospecha. También suele confundirse un fundamentado cambio de posición con la oportunista voltereta.

Cuando se trata de cambiar de opinión, qué eres tú, ¿político o científico?

sábado, mayo 31, 2008

Historia Universal

Mi historia universal según el aburrimiento se basaba en una idea muy sencilla: el motor de la historia no era ni el progreso, ni la evolución biológica, ni el desarrollo económico, ni ninguna de las ideas usualmente pregonadas por historiadores de diversas escuelas, sino que era simplemente el aburrimiento. Ardiendo en entusiasmo ante este magnífico descubrimiento, le hinqué el diente a la raíz del asunto. En el principio estaba el aburrimiento, comúnmente llamado caos. Dios, aburrido del aburrimiento, creó la Tierra, el cielo, las aguas, los animales, las plantas, Adán y Eva. Ellos a su vez, aburridos en el paraíso, comieron el fruto prohibido. Dios se aburrió de ellos y los expulsó del Edén. Caín, aburrido de Abel, lo mató. Noé, aburrido hasta las lágrimas, inventó el vino. Dios, de nuevo aburrido del hombre, destruyó la Tierra mediante el Diluvio. Pero esto en cambio lo aburrió tanto que trajo de vuelta el buen clima. Y así sucesivamente. Los grandes imperios (egipcio, babilónico, persa, griego y romano) surgieron del aburrimiento y cayeron nuevamente en el aburrimiento. El aburrimiento del paganismo dio origen al cristianismo, el del catolicismo al protestantismo. El aburrimiento de Europa causó el descubrimiento de América, y el del capitalismo la revolución en Rusia. Tomé nota de todos estos descubrimientos en una especie de resumen, Entonces con gran entusiasmo comencé a escribir la verdadera y mera Historia. No recuerdo con exactitud, pero creo que no pasé más allá de una detalladísima descripción del atroz aburrimiento que Adán y Eva sufrieron en el Jardín del Edén y de cómo, justamente a causa de su aburrimiento, ellos cometieron su Pecado Mortal. Luego, me aburrí del proyecto y lo abandoné.


Fragmento traducido de "La Noia" (1960) de Alberto Moravia.

sábado, febrero 02, 2008

Un gato es un gato es un gato es un gato

El gato negro sin nombre adorna la ventana del cuarto. Mi gato se ha tornado objeto estético, como el candelabro, como cuando digo “mi gato”. Olvido por un momento el intenso olor a mierda y orina que emana de la cajita con tierra reservada para él. Olvido que el espécimen necesita comida especial y agua, también afecto. Como si quisiera recordármelo, salta a la cama, se me acerca, se refriega en mí buscando caricias y en el acto lanza un podrido pedo. Este espontáneo gesto de soberana independencia me evidencia al fin que el gato nunca me perteneció y punto.