sábado, mayo 31, 2008

Historia Universal

Mi historia universal según el aburrimiento se basaba en una idea muy sencilla: el motor de la historia no era ni el progreso, ni la evolución biológica, ni el desarrollo económico, ni ninguna de las ideas usualmente pregonadas por historiadores de diversas escuelas, sino que era simplemente el aburrimiento. Ardiendo en entusiasmo ante este magnífico descubrimiento, le hinqué el diente a la raíz del asunto. En el principio estaba el aburrimiento, comúnmente llamado caos. Dios, aburrido del aburrimiento, creó la Tierra, el cielo, las aguas, los animales, las plantas, Adán y Eva. Ellos a su vez, aburridos en el paraíso, comieron el fruto prohibido. Dios se aburrió de ellos y los expulsó del Edén. Caín, aburrido de Abel, lo mató. Noé, aburrido hasta las lágrimas, inventó el vino. Dios, de nuevo aburrido del hombre, destruyó la Tierra mediante el Diluvio. Pero esto en cambio lo aburrió tanto que trajo de vuelta el buen clima. Y así sucesivamente. Los grandes imperios (egipcio, babilónico, persa, griego y romano) surgieron del aburrimiento y cayeron nuevamente en el aburrimiento. El aburrimiento del paganismo dio origen al cristianismo, el del catolicismo al protestantismo. El aburrimiento de Europa causó el descubrimiento de América, y el del capitalismo la revolución en Rusia. Tomé nota de todos estos descubrimientos en una especie de resumen, Entonces con gran entusiasmo comencé a escribir la verdadera y mera Historia. No recuerdo con exactitud, pero creo que no pasé más allá de una detalladísima descripción del atroz aburrimiento que Adán y Eva sufrieron en el Jardín del Edén y de cómo, justamente a causa de su aburrimiento, ellos cometieron su Pecado Mortal. Luego, me aburrí del proyecto y lo abandoné.


Fragmento traducido de "La Noia" (1960) de Alberto Moravia.