Cuando un político cambia de opinión, es un "inconsistente". Los políticos harán lo que sea para renegar de la virtud (muchos la vemos así) de la flexibilidad. [...] Candidatos demócratas a la presidencia [de EE.UU.] que alguna votaron a favor de la invasión a Irak basándose de buena fe en información probadamente falsa, aún se aferran a su error original por miedo a la terrible acusación: "inconsistente". Cuán diferente es el mundo de la ciencia. Los científicos en cambio granjean elogios cuando cambian de opinión. Si un científico no es capaz de dar un ejemplo de que alguna vez cambió de opinión durante su carrera, ¡es un cerrado, rígido, inflexible y dogmático! No es para nada paradójico, si lo piensas bien, que el prestigio en política y en ciencia empuja en direcciones opuestas.
Fragmento traducido de "A flip-flop should be no handicap" de Richard Dawkins.
Cuando se trata de cambiar de opinión, qué eres tú, ¿político o científico?





