domingo, octubre 26, 2008

Políticos, científicos y volteretas


Cuando un político cambia de opinión, es un "inconsistente". Los políticos harán lo que sea para renegar de la virtud (muchos la vemos así) de la flexibilidad. [...] Candidatos demócratas a la presidencia [de EE.UU.] que alguna votaron a favor de la invasión a Irak basándose de buena fe en información probadamente falsa, aún se aferran a su error original por miedo a la terrible acusación: "inconsistente". Cuán diferente es el mundo de la ciencia. Los científicos en cambio granjean elogios cuando cambian de opinión. Si un científico no es capaz de dar un ejemplo de que alguna vez cambió de opinión durante su carrera, ¡es un cerrado, rígido, inflexible y dogmático! No es para nada paradójico, si lo piensas bien, que el prestigio en política y en ciencia empuja en direcciones opuestas.
Fragmento traducido de "A flip-flop should be no handicap" de Richard Dawkins.

El problema es que muchas veces se confunde la consecuencia entre palabra y acción con la consistencia de palabra en el tiempo. A veces se valora la "consecuencia" de alguien que ha mantenido el mismo discurso toda la vida (he aquí la confusión de términos), cuando en realidad se trata de algo digno de sospecha. También suele confundirse un fundamentado cambio de posición con la oportunista voltereta.

Cuando se trata de cambiar de opinión, qué eres tú, ¿político o científico?