Salgo corriendo de casa al metro. Como todos, dejé las compras navideñas para última hora. En medio del sudoroso sobajeo colectivo, un pelado con cara de cogotero no se me despega. Marcación personal bajando del vagón y subiendo la escalera mecánica. Ya en la superficie, me tanteo el bolsillo trasero. Mi billetera desapareció. Alcanzo al pelado que sobresale entre la multitud. Lo enfrento: "¡Pásame la billetera, conchetumadre!". Forcejeos. Finalmente logro quitársela. Huyo al mall. Hago mis compras. Ya en la caja, saco la billetera. En el carnet, la foto del pelado. En mi casa, la billetera olvidada de un ladrón.
martes, octubre 27, 2009
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1 comentarios:
Notable! Gracias por compartirlo.
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